lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Cómo se trasmite el SIDA?



¿Qué contagia?

Cada especie de virus busca su medio natural donde vivir y desarrollarse.
El virus del SIDA puede hospedarse en la:


         Sangre.
         En las secreciones del aparato genital del hombre (semen)
         En las secreciones de aparato genital de la mujer (vagina)
         En la leche materna.
         En la saliva.
         En la orina y demás líquidos corporales.

Sin embargo, el contagio sólo es por:

         Sangre con sangre.
         Sangre con semen.
         Semen con fluido vaginal.
         De madre a hijo durante el embarazo, el parto, o durante la lactancia.
         Uso de drogas ilegales por vía intravenosa
         A través de transfusión de sangre que este contaminada.


Transmisión del VIH durante el contacto sexual

La vía sexual es la más habitual forma de contagio (75% de los casos).El HIV necesita entrar en el cuerpo para que se produzca la infección. Los fluidos sexuales provienen del pene de un hombre o de la vagina de una mujer, sea antes de, durante o después del orgasmo. Las pautas del sexo más seguro son modos de reducir el riesgo de transmitir el VIH durante la actividad sexual.

Las prácticas seguras no ofrecen ningún riesgo de transmisión del VIH. La abstinencia (nunca tener relaciones sexuales) es totalmente segura. El sexo con un solo compañero es seguro si ninguno de los dos está infectado y si nunca tienen sexo con nadie más.

• PRACTICAS INSEGURAS: El sexo inseguro tiene un riesgo alto de transmitir el VIH. El más riesgoso es cuando la sangre o los fluidos sexuales tocan las áreas suaves, húmedas (las membranas mucosas) dentro del recto, vagina, boca, nariz o punta del pene. Estos pueden dañarse fácilmente lo que facilita la entrada del VIH al cuerpo. El contacto sexual vaginal o rectal sin protección es muy inseguro. Los fluidos sexuales entran en el cuerpo y dondequiera que el pene del hombre penetre puede causar rasguños pequeños que aumentan el riesgo de infección por el VIH. El compañero receptivo, probablemente tiene más riesgo de ser infectado aunque el VIH podría entrar en el pene, sobre todo si tiene cualquier herida abierta o si hay contacto durante mucho tiempo con la sangre o los fluidos vaginales infectados por VIH.

• PRACTICAS MÁS SEGURAS: La mayoría de las prácticas sexuales lleva algún riesgo de transmitir el VIH. Para reducir el riesgo es necesario tomar ciertas precauciones.

• PREVENCION. En la relación sexual el uso de preservativos es la forma más efectiva de evitar el contagio del virus y de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS): sífilis, gonorrea, herpes, etc. Sin embargo, el uso incorrecto de los preservativos conspira contra su efectividad. Usar correctamente un preservativo es la mejor forma de prevención mecánica de todo contagio.

El preservativo, profiláctico, o condón, fue inventado por el Sr. J.W. Condom en Inglaterra para prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS), llamadas también: Venéreas. Previene también el embarazo y no causa riesgo o daño. Es una vagina de látex que cubre el pene, e impide el intercambio de semen con los fluidos vaginales.

El preservativo debe usarse desde el comienzo mismo de la relación sexual, cualquiera sea el tipo de práctica que se trate: vaginal, anal o bucal. El preservativo debe colocarse después de la erección. Al colocarlo debe dejarse en la punta un espacio de 1cm. libre, sujetándolo con los dedos para expulsar el aire, y luego deslizarlo por completo hasta la base del pene. Al concluir el acto sexual y retirar el pene, debe sujetarse el preservativo desde su base anillada para evitar todo derrame de semen. Debe impedirse todo contacto de los fluidos corporales entre miembros de la pareja.

Recomendaciones: el preservativo no debe exponerse al calor; no debe lubricarse con sustancias aceitosas porque éstas deterioran el látex haciéndolo permeable. La lubricación debe hacerse con cremas solubles en agua; debe usarse sólo una vez, y desecharse.

Mediante la sangre

            Otra forma corriente de transmisión de V.I.H. es cuando la sangre de una persona contagiada penetra en el cuerpo de una persona no contagiada. Esto ocurre, por ejemplo, en los drogadictos que utilizan mutuamente sus jeringas hipodérmicas.
            El virus puede trasmitirse también mediante el uso médico de derivados de la sangre. Por ejemplo, productos para hemofílicos también mediantes las transfusiones de sangre.


Para evitar la enfermedad se recomienda

  •          Evitar las relaciones sexuales con personas desconocidas sospechosas de padecer la enfermedad o con personas que pertenezcan a los grupos de más alto riesgo: Homosexuales, Bisexuales, Toxicómanos.
  •          Asegurarse de que la persona con la que establece relaciones sexuales esté sana.
  •          Evitar relaciones sexuales indiscriminadas: no practique  el sexo – urogenital, procure evitar el contacto con el semen, sangre, líquidos vaginales de su pareja avise a éste que tome las mismas precauciones.
  •          Procure no tener contacto sexual con homosexuales (gente “gay”) que procedan del extranjero, especialmente de Estados Unidos, área del caribe y Europa.
  •          No use cremas como vaselina, ya que no sirven de protección a bacterias y virus.
  •          Lávese con agua y jabón antes y después de las relaciones sexuales.
  •          Mantenga relaciones sexuales con una sola persona (estando seguros de que ninguno de los dos es portador del virus).
  •          Todo personal médico, paramédico y sanitario deben tomar precauciones para evitar el contagio.
  •          No se deje transfundir sangre si no se le ha efectuado previamente despistaje contra el SIDA.
  •          Si está embarazada y no es portadora de virus, evite los grupos de alto riesgos.
  •          Si está embarazada y es portadora del virus, se recomienda el aborto en aquellos países en donde este procedimiento sea legal o si su religión lo permite.
  •          Si usted cree pertenecer a los grupos de alto riesgo hágase la prueba de despistaje.
  •          Evite las relaciones íntimas con personas desconocidas, situaciones que se presenta, por ejemplo: en baños públicos, bares, saunas, y piscinas.  
  •          Hágase chequeos regulares de salud. Acuda al médico ante la pérdida de peso, inflamación de ganglios, diarrea, y/o fiebre persistente no explicable.
  •          Evite tener muchas parejas, así mismo, evite el contacto sexual con personas que tenga muchas parejas.
  •          No es peligroso tener contacto corporal con alguna persona contagiada, ni abrazarla, ni besarla.
  •          Tampoco se transmite en las comidas mediantes los productos alimentarios, los cubiertos, los vasos o la loza.

Pruebas diagnósticas



Pruebas Serológicas De Detección Del VIH.

Se denomina pruebas serológicas a las realizadas sobre el suero, uno de los componentes de la sangre, para detectar anticuerpos. De este modo existen análisis serológicos para detectar distintos tipos de enfermedades: hepatitis B, sífilis, chagas, toxoplasmosis y VIH. Habitualmente se usa la expresión "seropositivo" como sinónimo de VIH positivos, pero ambos términos no significan lo mismo: la persona VIH positiva es seropositiva para el VIH.

La primera prueba que suele hacerse para detectar la presencia del virus es conocida como ELISA - Enzyme Linked Immuno-sorbent Assay (prueba de inmunoenzimática)-. Existen otras similares pero esta es la más frecuente. Esta prueba, como toda prueba serológica no reconoce el virus, sino los anticuerpos generados por el organismo para defenderse de él. Es decir, si hay anticuerpos, hay virus.
Toda prueba diagnóstica posee dos características: la sensibilidad y la especificidad. La primera se refiere a la capacidad de detectar la presencia de determinada sustancia; la segunda se refiere a la capacidad de excluir toda sustancia que no sea la efectivamente buscada.

ELISA es una prueba muy sensible, ya que ante la mínima presencia de anticuerpos del virus, e incluso elementos similares, dará un resultado positivo. Si el estudio da negativo es porque efectivamente el virus no está presente.

VIH/SIDA y Deporte



Durante un lapso de dos semanas, a comienzos de 1996, el jugador profesional de básquetbol Magic Johnson volvió a jugar en Los Ángeles Lakers después de una ausencia de más de cuatro años, debido a un test positivo de VIH. Asimismo, el boxeador profesional Tommy Morrison fue diagnosticado VIH positivo antes de competir en un match programado en Las Vegas. Estos hechos ilustran dos aspectos contrastantes del impacto de le epidemia de VIH/SIDA en el mundo del deporte.

El regreso durante tres meses al circuito profesional de Johnson demostró que los individuos VIH positivos pueden tener vidas sanas y activas. Johnson enfatizó que su posterior retiro a mediados de mayo de 1996 no se relacionó con su salud, sino que quería tener la oportunidad en sus propios términos, algo que no pudo hacer en 1992.

En comparación, el test VIH positivo de Morrison reactivó los temores de que un individuo podía infectarse durante una competencia deportiva. Morrison anunció, en primer lugar, que no volvería a boxear, pero el 3 de noviembre de 1996, en Tokio, derrotó a Marcus Rhode en una pelea en la categoría pero pesado. Rohde aseguró, después de la pelea, que nunca había estado preocupado por contraer el VIH en el cuadrilátero.

Mientras estos hechos han llamado la atención acerca de la creciente necesidad de educar a atletas, tanto profesionales como amateurs sobre los riesgos de transmisión del VIH, también aumentó el temor acerca de la transmisión en el campo de juego. Las posibilidades de contraer la infección por VIH en el campo de juego son remotas, salgo en el ring de boxeo, donde los boxeadores suelen tener heridas cortantes y hemorragias en forma conjunta. En un estudio publicado en 1995, investigadores de los Centers for Disease Control and Prevention afirmaron que las posibilidades de contraer el VIH durante una competencia deportiva - salvo el box - superan una en un millón.

No hay evidencias de que exista el riesgo de transmisión del VIH cuando personas infectadas que practican un deporte no muestran heridas sangrantes u otras lesiones de la piel. No existen casos documentados de infección por VIH adquirida a través de la participación en deportes.
Los individuos infectados por VIH pueden participar en deportes. De hecho, el ejercicio suele ser recomendado. Cada caso de infección por VIH de un atleta debería ser juzgado individualmente, de acuerdo al estado físico y mental de cada deportista y a la naturaleza del deporte que él o ella practiquen.

          Politicas Hacia Vih/Sida De Asociaciones Deportivas ð Basándose en la evidencia de que el VIH no suele transmitirse durante las prácticas o competencias, los expertos coinciden en afirmar que los deportistas infectados por VIH no deberían ser rutinariamente excluidos de las prácticas y de las competencias. Las organizaciones deportivas, como otras que patrocinan programas deportivos, deberían desarrollar políticas para sus equipos, colegios u organizaciones.

La National Collegiate Athletic Association (NCAA), la National Federation of State High Schools Associations, la American Academy of Pediatrics y la Organización Mundial de la Salud han publicado trabajos científicos de peso con referencia a este tema. Establecer políticas con respecto al status del VIH, participación, testeo y le manejo de la sangre permite tomar decisiones objetivas a quienes deben confrontarse con estos hechos. Todos los miembros de un equipo, como también sus entrenadores, deben estar informados acerca de las políticas a seguir, de tal manera que pueden conocer las normativas.

Este riesgo teórico de transmisión del VIH a través de la actividad deportiva debe ser tenido en cuenta. Cualquiera que entre en contacto con sangre a partir de una herida producida durante una competencia o actividad deportiva debe seguir lineamientos universales.

El tema del test obligatorio del VIH para atletas ha desatado discusiones con respecto al deporte y al VIH. Varias asociaciones profesionales deportivas sugieren, pero no exigen, el test. La excepción se da en el boxeo. Con anterioridad al anuncio de Morrison los tests de VIH eran obligatorios para los boxeadores que competían en Nevada, Oregón, Washington y Arizona, y en Gran Bretaña. Como consecuencia directa del anuncio de Morrison, la Comisión de Boxeo de Nueva York anunció el 14 de febrero de 1996 que todos los boxeadores debían hacerse un test anual de anticuerpo del VIH antes de permitírseles competir en Nueva York.

El 7 de mazo del mismo año, la New Kersey Athletic Control Board impuso el test obligatorio para boxeadores de ese Estado.

El 30 de abril, el parlamento de Pennsylvania aprobó una ley imponiendo la obligatoriedad del test del VIH para cualquiera que compitiera en matches de box en ese Estado.

Morrison evitó estos controles en Tokio al regresar al cuadrilátero, en una competencia aprobada por la Comisión Japonesa de Boxeo, que carece de reglas con respecto a los boxeadores VIH positivos. Sin embargo, la Federación de Box votó en 1993 una norma para que los boxeadores presenten evidencias de que no están infectados por VIH antes de competir por el título.

A partir de la revelación del campeón olímpico de saltos ornamentales Greg Louganis de que era VIH positivo, mientras competía en las Olimpíadas de 1988, directivos olímpicos internacionales manifestaron que no pensaban cambiar las normativas existentes. Si bien han adoptado lineamientos estrictos en materia de heridas sangrantes, no exigen el test del VIH para los atletas.

Para la Organización Mundial de la Salud, un test de rutina para todos los atletas es innecesario, poco práctico e inmanejable, como también costoso. Pero casi dos tercios de los atletas universitarios que participan en deportes que implican entrar en contacto apoyarían una reglamentación que restringiera intervenir en competencias a deportistas infectos por VIH.

Las actitudes discriminatorias surgieron en la National Basketball Association (NBA) en 1992, cuando Magic Johnson intentó por primera vez regresar al circuito profesional con los Lakers. A pesar de su buena salud, decidió retirarse antes que enfrentar la discriminación. Sin embargo, la NBA llevó a cabo en los años venideros un exhaustivo programa de educación, y fueron pocos los jugadores que pusieron objeciones cuando Johnson regresó a al actividad deportiva el 30 de enero de 1996.

El riesgo primario para los atletas de contraer la infección por VIH son los mismos que enfrentan aquellos que no son atletas, es decir, tener sexo sin protección y compartir agujas. Algunos estudios han demostrado que los atletas más proclives a un estilo de vida con conductas más riesgosas que los no atletas. Las hazañas físicas de numerosos atletas los lleva a creer que son invencibles y, por lo tanto, no toman las precauciones necesarias para minimizar los riesgos.

La posición de la Iglesia frente al SIDA y la discriminación



"La Iglesia debería abrir sus puertas a todos, en forma incondicional, tal como Cristo abrió la puerta a todos, sin tener en cuenta quienes eran o lo que habían hecho. La salvación es dada a todos por gracia, a través de la fe, y no por causa de hechos o comportamientos. Al aceptar a todos, Cristo dio acceso a su perdón y a la nueva vida. Hoy, en su Iglesia, recibimos esta vida nueva por medio de la Palabra y los sacramentos. Al excluir a alguno de esta fuente de vida, la Iglesia se hace culpable de la más grave forma de discriminación que existe.

La difusión del SIDA depende de realidades culturales, sociales y económicas. La Iglesia debería cuestionar seriamente su propio papel en el desarrollo que facilito la difusión de la enfermedad, y desafiar a sus propios miembros y a la sociedad para tomar medidas que eliminen actitudes de discriminación y acciones prevalentes en la sociedad.
Discriminación.

La discriminación tiene muchas facetas:
          Inadecuado cuidado profesional para las personas que son VIH positivos;
          Estigmatización y aislamiento de la familia, del contexto social, de la comunidad y de la Iglesia;
          Pérdida del empleo;
          Violencia física y/o psicológica contra personas de orientación homosexual, prostituidos y drogadictos;

          Restricciones de viajes;
          Presiones familiares y sociales sobre lo que brindan ayuda para que no cuiden a las personas infectadas con el VIH;
          Negativa a brindar cuidados sanitarios básicos y seguros de vida o salud;
          Registros obligatorios;
          Rechazo a brindar alojamiento;
          Actitud negativa para brindar acceso a la educación, especialmente a los niños;
          Análisis obligatorios sin consentimiento; "chivos expiatorios"
          Exclusión de personas, tales como refugiados y estudiantes procedentes de áreas altamente endémicas.

Las estructuras socioeconómicas en el mundo promueven la pobreza de ciertas comunidades y grupos, haciendo más vulnerables a la difusión del SIDA a aquellos que no tienen privilegios. La lucha contra el SIDA es por lo tanto una lucha contra la pobreza, el analfabetismo, la prostitución, la drogadicción y todas las formas de desigualdad social. La falta de información tendenciosa también contribuye a la discriminación.

Efectos de la discriminación.

1.        
La discriminación afecta profundamente a las personas. Ella conduce a la perdida de autoestima, a sentimientos de culpa y vergüenza. A menudo las personas con SIDA se apartan por sí mismas de la asistencia que necesitan debido al temor a reacciones negativas de los otros. El aislamiento aumenta el sentimiento de "ser el único con SIDA". Ansiedad, depresión y suicidio pueden ser los resultados.
Las personas afectadas por el SIDA necesitan ser aceptadas por la Iglesia y conducidas, junto con todas sus emociones, al descubrimiento de su dignidad como creadas a la imagen de Dios.
La Iglesia debería sostener y cuidar a aquellas que se están ocupando de las personas con SIDA, para brindarles fuerzas y coraje para continuar su ministerio.
2.         En el nivel individual:
3.         En el nivel comunitario:
La discriminación de ciertos grupos lo obliga a esconderse. La comunicación, el contacto y la existencia llegan a ser difíciles y la transmisión del VIH se facilita. La discriminación de las personas infectadas por el VIH es un obstáculo serio en la lucha para combatir la transmisión de la enfermedad. La Iglesia tiene la especial responsabilidad de reconocer estos grupos discriminados y sus necesidades.
La Iglesia debe poner de manifiesto las acciones discriminatorias y desafiar a sus miembros, a la comunidad y al gobierno de información y que están altamente expuestos a la pandemia."
En resumen, se ve claramente cómo la Iglesia reconoce el problema actual de la "tercera epidemia", lo analiza e inicia planes de acción para erradicar la discriminación, ayudando a quienes padecen la enfermedad, y condenando a aquellos que están involucrados en el acto discriminatorio.
"Declaración de los Derechos Fundamentales de la persona que viven con el virus del SIDA"

Aspectos legales: Considerando

          Que el SIDA, desde el punto de vista de la medicina, es una enfermedad como las otras;
          Que el SIDA es una epidemia mundial y que es preciso un esfuerzo colectivo mundial para detenerla;
          Que no existe peligro de contagio del SIDA excepto a través de relaciones sexuales sin precauciones adecuadas, de la transfusión de sangre infectada y de la transmisión de la madre infectada al feto o al bebé;
          Que desde el punto de vista planetario es la Humanidad la que se encuentra seropositiva, no existiendo una "minoría" de enfermos;
          Que contra el pánico, los preconceptos y la discriminación, la práctica de la solidaridad es esencial;

Por todo ello proclamamos:
1. Todas las personas tienen derecho a la información clara, exacta y científicamente fundada acerca del SIDA, son ningún tipo de restricción. Las personas que viven con el virus del SIDA tienen derecho a informaciones específicas sobre su condición como tales.
2. Toda persona que vive con el virus del SIDA tiene derecho a la asistencia y al tratamiento, suministrados ambos sin ninguna restricción y garantizando su mejor calidad de vida.
3. Ninguna persona que viva con el virus VIH/SIDA será sometida a aislamiento, cuarentena o cualquier tipo de discriminación.
4. Nadie tiene derecho a restringir la libertad o los derechos de las personas por el único motivo de que estas personas convivan con el virus VIH/SIDA, cualquiera sea su raza, nacionalidad, religión, ideología, sexo u orientación sexual.
5. Toda persona que viva con el virus VIH/SIDA tiene derecho a la participación en todos los aspectos de la vida social. Toda acción que tienda a recusar a las personas que conviven con el VIH/SIDA para un empleo, un alojamiento, una asistencia o a privarlos de ello, o que tienda a restringirles la participación en las actividades colectivas, escolares y/o militares, debe ser considerada discriminatoria y punida por la ley.
6. Todas las personas tienen derecho a recibir sangre y hemoderivados, órganos o tejidos que hayan sido rigurosamente analizados y comprobada en ellos la ausencia del virus del SIDA.
7. Nadie podrá hacer referencia a la enfermedad de alguien, pasada o futura, o al resultado de sus análisis para el SIDA sin el consentimiento de la persona involucrada. La privacidad de la persona que vive con el virus VIH/SIDA deberá ser asegurada por todos los servicios médicos y asistenciales.
8. Nadie será sometido compulsivamente, en ningún caso, a los análisis para el SIDA. Estos deberán ser usados exclusivamente para fines diagnósticos, para el control de personas o poblaciones. En todos los casos de análisis, los involucrados deberán ser informados previamente y los resultados deberán ser comunicados por un profesional competente.
9. Toda persona que vive con el virus VIH/SIDA tiene derecho a comunicar sólo a las personas que él desee hacerlo su estado de salud o el resultado de sus análisis.
10. Toda persona que viva con el virus tiene derecho a la continuación de su vida civil, profesional, sexual y afectiva. Ninguna acción podrá restringir sus plenos derechos a la ciudadanía.