lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Por qué es letal el SIDA?




            Para entender mejor como podemos protegernos del SIDA, necesitamos saber por qué es tan letal. ¿Por qué presenta este virus más dificultades para su tratamiento que los demás?
            De los organismos que producen enfermedades, los virus son los más pequeños, muchos más pequeños que las bacterias. La gripe, la poliomielitis y el resfriado común son enfermedades por diferentes virus. Un vez dentro de una célula, el virus puede matarla o simplemente “dormir” allí hasta que con el tiempo se hace más activo. En el caso del virus del SIDA, pueden pasar cinco (5) años o más, antes que se desarrollen los síntomas.

¿Por qué es tan letal?

            Lo que hace al virus del SIDA tan letal es que ataca e incapacitan células clave, incluyendo cierto tipo de glóbulo blanco de la sangre que el cuerpo produce para ayudar a detener las enfermedades. Estos glóbulos blancos llamados Linfocitos T4, son la principal defensa del cuerpo contra las enfermedades.

            Cuando los linfocitos T4 son incapacitados por el virus del SIDA, no pueden desempeñar sus funciones. De este modo se destruye el sistema inmunológico del organismo. Infecciones que anteriormente no hubiesen representado una amenaza para la vida, como otro virus paracitos, bacterias, hongos y diversos tipos de cáncer, ahora son mortales.

            Puesto que el organismo ya no puede luchar contra esas infecciones, estas van en aumento hasta que la víctima muere. Dichas infecciones reciben el nombre de oportunistas. Se aprovechan de la oportunidad que se les presenta como consecuencia de debilitamiento del sistema inmunológico del organismo. Una persona que padezca de SIDA puede tener varia de esas infecciones al mismo tiempo.
Entre los primero síntomas del SIDA, están: fatiga prologada e inexplicable, hinchazón de glándulas que duran meses, fiebres continuas y sudores nocturnos, diarrea persistente, pérdida inexplicable de peso, lesiones decoloradas en la piel o en las membranas mucosas que no se curan, una tos persistente e inexplicable, una capa gruesa y blanquecina sobre la lengua o en la garganta, facilidad de que aparezcan hematomas y hemorragias sin causa demostrada. Al conjunto de estos primeros síntomas se le suele llamar “complejo” relacionado con el SIDA.

            Cuando el SIDA se hace completamente manifiesto, se desarrollan enfermedades mortales. Entre las más comunes están las infecciones pulmonares causadas por unos gérmenes parásitos denominados Pheumocystis carinil y un cáncer de piel llamado sarcoma de Kaposi, que también afecta órganos internos. Además el virus del SIDA puede afectar al cerebro, causando parálisis, ceguera, demencia y, finalmente, la muerte.

 Un virus persistente

            Existe un factor contribuyente a que el virus del SIDA sea más letal que otros. Tiene mecanismo de supervivencia que otros virus no tienen.

            Por ejemplo: en el hombre. El virus de la gripe sólo puede durar unos días o unas semanas, y estimula la formación de anticuerpos que ayudan a proteger a la víctima de posteriores infecciones por ese virus en particular. Una vez que la epidemia ha seguido su curso, desaparece. La pandemia de  gripe de 1918 solo duró aproximadamente un año. El virus de la fiebre amarilla depende de los mosquitos, pero la cantidad de estos se reduce con los cambios de las estaciones. El de la viruela también puede afectar rápidamente a un sección susceptible de la población y luego desaparece.

            Sin embargo, parece ser que el SIDA es persistente. Probablemente permanece de por vida en el portador humano, y no desaparece por sí solo. La víctima no se recupera del SIDA manifiesto y, por lo tanto, no puede producir el tipo de inmunización que resistirá un ataque recurrente.

            Además el virus del SIDA se ha variado de manera significativa en su composición genética, lo que ha dificultado aún más el desarrollo de una vacuna. Los virus también suelen experimentar pequeñas mutaciones, es decir, cambian algunos de sus rasgos. Por ejemplo, existen muchos tipos diferentes del virus de la gripe y del resfriado. Y en el caso del SIDA, ya se ha identificado un segundo tipo de virus en África y en otros lugares.   

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